Sólo hay una manera de asegurarse de que las fotos de la boda cumplan nuestras expectativas, y esa es teniendo en consideración lo que los fotógrafos necesitan para trabajar bien. La fotografía de boda es un trabajo duro y meticuloso, que requiere estar con los cinco sentidos en alerta para no perderse ni un segundo importante -especialmente esos que suceden entre bambalinas, cuando menos lo esperamos-, conocer bien (o todo lo bien que se pueda) a la pareja, y prestar atención a los pequeños detalles con el mismo mimo que harían los familiares, amigos y personas queridas de la pareja que se casa.
El acercamiento entre los profesionales de la fotografía de bodas y los novios, hace que en muchos casos los fotógrafos "se humanicen para poder entrar en la piel de las parejas y realizar un trabajo mucho más cercano". Si bien este acercamiento es fundamental para llevar a cabo los encargos de los novios con profesionalidad, existen una serie de errores y problemas que se dan prácticamente en todas las bodas, y que pueden complicar un poco la labor del fotógrafo sobre el terreno.
Cuando los invitados son fans de la fotografía. "Las bodas parecen ser el perfecto caldo de cultivo para que los parientes o amigos de la pareja desplieguen todo el equipo fotográfico que tienen en casa; a veces al profesional le resulta un verdadero drama evitar el efecto que todas estas personas tienen en las fotos. Para evitar problemas, resultaría muy útil que los novios aconsejasen a los invitados dejar los equipos en casa. Esto se puede hacer de varias formas, pero las más acertadas son exponerlo en las invitaciones de boda y con algunos carteles informativos".
El principal problema es que los fotógrafos amateur suelen aparecer en medio de todas las fotografías, además de hacer saltar los flashes en el peor momento, interfiriendo en el trabajo del profesional. "Son situaciones fatídicas. Es como si los invitados fuesen aficionados a la cocina, y se les ocurriese interferir en el trabajo de los cocineros.
Cuando unos invitados importan más. Lo normal es que el fotógrafo no conozca a los invitados ni la importancia que éstos tienen para los novios. Es conveniente que los novios tengan muy claro, antes del día de la boda, qué fotografías de grupos van a hacerse. Sería incluso de gran ayuda que la organización de estas tomas esté por escrito y bien estructurada. Esto evita pérdidas de tiempo. Sobre todo si se tiene en cuenta que el momento de tomar estas imágenes suele preceder a la comida o cena, cuando el resto de invitados disfrutan de sus alimentos. No alargar este tiempo de espera depende exclusivamente de acordar una planificación milimétrica de las imágenes, previa a la boda.
Ayuda en los momentos especiales. En las bodas actuales es fácil que ocurran acontecimientos inesperados, sorpresas y un sinfin de momentos que los novios desearán tener en sus fotografías. Para que el fotógrafo esté siempre presente es necesario que los novios nombren a una persona que se encargue de avisar al profesional en estos momentos. Puede ser que el fotógrafo se encuentre realizando otra tarea, o simplemente descansando.
Depositar toda la confianza en el fotógrafo. Una vez que la pareja elige al profesional y se pone en sus manos, lo mejor es dejarle hacer. El gran consejo es confiar en su criterio y que las fotografías no supongan un estrés o una preocupación para los novios.
Sabemos que tu boda es uno de los días más importantes de tu vida, permitenos ayudarte a guardarlo en una fotografía, si tienes dudas o quieres realizar alguna actividad diferente, nosotros podemos ayudarte, cuéntanos de que se trata y nosotros te daremos las opciones.




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